Contingencias comunes y profesionales: qué son, cómo se diferencian y por qué importan

Contingencias comunes vs profesionales: diferencias clave en prestaciones, coberturas y requisitos. Descubre por qué el origen de tu baja afecta tu prestación económica.

12/15/20254 min read

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Contingencias comunes y profesionales: qué son, cómo se diferencian y por qué importan

Cuando un trabajador enferma o sufre un accidente, surge una pregunta fundamental: ¿esta situación tiene que ver con mi trabajo o no?

La respuesta define si se trata de contingencias comunes o profesionales, y de ella dependen aspectos tan importantes como la cobertura médica, la cuantía de la prestación y la entidad responsable de gestionarla.


En España, y particularmente en zonas como
Barcelona o Tarragona, donde conviven sectores industriales, administrativos y de servicios, entender esta diferencia no es solo un asunto técnico: es una forma de proteger la propia salud laboral y los derechos económicos del trabajador.


Qué son las contingencias comunes

Las contingencias comunes incluyen todas aquellas enfermedades o accidentes que no están directamente relacionados con la actividad laboral. Son situaciones cotidianas que pueden afectar a cualquiera: una gripe, una operación médica, una fractura durante una actividad personal o una enfermedad crónica.

Estas contingencias están cubiertas por el sistema público de salud a través de la Seguridad Social, que garantiza atención médica, asistencia farmacéutica y una prestación económica durante el periodo de incapacidad.
Dentro de esta categoría se engloban:

  • Incapacidad temporal por enfermedad común o accidente no laboral.

  • Incapacidad permanente, ya sea total, absoluta o gran invalidez.

  • Prestaciones por maternidad, paternidad o riesgo durante el embarazo.

  • Prestaciones familiares, como pensiones de viudedad, orfandad o auxilio por defunción.

  • Jubilación y protección sanitaria general.

Durante una baja por contingencias comunes, el trabajador percibe un subsidio que normalmente comienza el cuarto día de incapacidad, con un 60 % de la base reguladora, aumentando al 75 % a partir del día 21. En algunos convenios colectivos, la empresa puede complementar hasta alcanzar el 100 %.

El control médico suele realizarse desde los servicios públicos de salud y es la inspección sanitaria quien valida la continuidad o el alta médica según la evolución del caso.


Qué son las contingencias profesionales

Las contingencias profesionales, en cambio, se producen cuando la causa del daño o la enfermedad está directamente vinculada al trabajo o al entorno laboral. Pueden manifestarse de dos maneras:

  • Accidente de trabajo, es decir, una lesión física o psíquica derivada del desempeño del puesto.

  • Enfermedad profesional, originada por la exposición prolongada a agentes, sustancias o condiciones inherentes a la actividad laboral.

En estos casos, la cobertura no recae en el sistema público de salud, sino en las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, entidades especializadas en la prevención, atención médica y rehabilitación del trabajador.
El subsidio económico por contingencia profesional se cobra
desde el día siguiente al accidente, con una cuantía equivalente al 75 % del salario base, sin días de espera.

Otra diferencia importante es el proceso de seguimiento: las mutuas gestionan directamente las revisiones, la fisioterapia, los informes médicos y las propuestas de reincorporación.

Si, tras el tratamiento, el trabajador queda con secuelas, la inspección médica puede iniciar la valoración de una incapacidad permanente, parcial o total, con derecho a una indemnización o pensión según el grado reconocido.

Las contingencias profesionales no solo protegen al trabajador, sino que también fomentan la prevención en las empresas. La ley obliga a las compañías a garantizar un entorno seguro y a cumplir con la normativa de riesgos laborales; de no hacerlo, pueden enfrentarse a recargos en las prestaciones o sanciones.


Diferencias clave entre contingencias comunes y profesionales

Aunque el objetivo de ambas es salvaguardar la salud del trabajador, las contingencias comunes y profesionales presentan diferencias que conviene conocer para actuar correctamente:

  1. Origen de la causa

    • Comunes: enfermedad o accidente fuera del trabajo.

    • Profesionales: derivadas directamente de la actividad laboral.

  2. Entidad responsable

    • Comunes: gestionadas por el sistema público de salud y la Seguridad Social.

    • Profesionales: gestionadas por mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

  3. Inicio del pago

    • Comunes: a partir del cuarto día de baja (60 %, luego 75 %).

    • Profesionales: desde el día siguiente (75 % desde el inicio).

  4. Tramitación

    • Comunes: parte médico emitido por el médico de cabecera.

    • Profesionales: emitido por el médico del trabajo o la mutua correspondiente.

  5. Responsabilidad empresarial

    • En las profesionales, la empresa puede asumir responsabilidades económicas si hubo fallos en la prevención o incumplimientos de seguridad.

En comunidades como Cataluña, donde la estructura productiva combina grandes empresas industriales con pymes de servicios, estos matices se viven a diario.

Una clasificación errónea de la contingencia puede afectar al salario, a la antigüedad laboral y hasta a la posibilidad de recibir una indemnización justa.


Cómo se determina el tipo de contingencia

Cuando existe duda sobre el origen de una lesión o enfermedad, se abre un proceso de determinación de contingencia.
En él intervienen varios actores: el médico de atención primaria, la mutua, la inspección médica y, si es necesario, el
Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).

Cada parte aporta informes clínicos y antecedentes laborales para decidir si el cuadro tiene un origen común o profesional. Esta clasificación no es menor: puede modificar la duración del subsidio, la entidad que lo paga y la posibilidad de obtener una prestación por incapacidad permanente.

Por eso, contar con un informe médico pericial bien elaborado es fundamental. Este documento traduce los datos clínicos en criterios médico-legales y puede ser determinante para que el trabajador vea reconocidos sus derechos frente a la mutua o la Seguridad Social.


En Periciales del Vallés, abordamos cada caso con rigor médico y sensibilidad humana. Sabemos que detrás de una baja o una incapacidad hay mucho más que un diagnóstico: hay bienestar, estabilidad y futuro laboral.

Si vives en Barcelona, Tarragona o cualquier punto de España, y necesitas aclarar si tu situación corresponde a una contingencia común o profesional, o requieres un perito médico laboral que defienda tu caso con criterio técnico, pide una consulta gratuita. Te ayudaremos a proteger tus derechos con precisión y cercanía.